Rebajas

Está dispuesta a tirar la casa por la ventana, por eso hoy sí le deja su carmín, y hasta el colorete; e intenta que no la vea morderse el labio desesperada cuando la pequeña desatiende sus consejos de que las mujeres guapas, en realidad, parece que no van maquilladas. Bajan a la calle, pasean. En la tienda, la chiquilla se encapricha de una camiseta escotada, y aunque aún no tiene pecho, su madre abre el bolso, aparta la desesperación, los papeles del divorcio, la pena y de debajo de la culpabilidad cuando por fin lo encuentra, saca el monedero y paga.

Para www.amanecemetropolis.net, abril 2016